Vivir fuera de la pantalla
Últimamente he encontrado un extraño placer en el silencio, cuando no hay nada más que mis pensamientos retumbando en mi interior. Lo cual me hizo pensar que vivimos en un mundo muy escandaloso lleno de voces, ruidos e ideas que viajan por todos lados en el mundo. Esto sin duda es interesante y útil en muchos casos, pues la globalización realmente ha disminuido muchas barreras en la comunicación dejándonos aumentar el límite que nuestro conocimiento puede alcanzar.
Sin embargo, como mencione al inicio, en este post quiero enfocarme en lo hermoso que es parar ese flujo incesante de información y llegar a ese cálido silencio que podemos generar cuando cerramos el grifo de las voces del mundo y nos concentramos en las voces de nuestro mundo interior ¿Cómo lo hacemos? Bueno, definitivamente viviendo un poco más fuera de la pantalla.
Para mí, todo comenzó hace unos cuantos meses cuando sonó mi alarma y mi descanso había sido tan malo que la pospuse por lo menos unas cuatro de veces más, hasta que harto de escuchar esa alarma decidí abrir los ojos, y con un ojo abierto y otro entre abierto comencé a navegar por las distintas redes sociales.
Pasaron por lo menos sesenta minutos donde mí dedo deslizaba hacia abajo sin cesar, viendo, comentando, “reaccionando” a los distintos contenidos. Mirando la vida de “amigos” y conocidos que aparecían en mi muro, feed o como quieras llamarle, pero nada más. Era como si un ser robótico; automatizado para navegar por la inmensa red social que me tenía atrapado de un lugar a otro, se activara dentro de mí. Lo triste es que no solo se había apoderado de mis mañanas, sino de mis tardes y mis noches también, pues el brillo de la pantalla me mantenía atrapado como mosca merodeando la luz que acabaría con su vida, atrapado hasta altas horas de la noche.
Aunque, de hecho, paradójicamente fue la tecnología quien me pudo avisar que algo estaba mal en mi día a día, pues un día apareció una notificación interesante a la cual nunca le había prestado mucha atención, una que me notificaba del tiempo que había estado en pantalla a lo largo de la semana, indicándome que mi promedio había sido de diez horas diarias masomenos. Esa información me impresiono eh impacto por igual, de modo que saqué mi calculadora y empecé a hacer una operación simple.
Veamos, me dije a mi mismo. Si me despierto a las nueve de la mañana y duermo aproximadamente a las doce eso significa que estoy despierto dieciséis horas, si esas horas representan el cien por ciento, eso significa que diez serían… hice mi operación y el resultado fue sesenta y dos punto cinco por ciento. Entonces más de la mitad de mi vida no la estaba viviendo, más bien me la pasaba viendo cómo viven otras personas, o en el peor de los casos viendo como otras personas solo bailan o hacen cualquier otra estupidez viral.
¿Te has puesto a pensar cuanto tiempo pasas dentro de una pantalla? Si la respuesta es no, bueno te invito a que hagas el ejercicio que ya previamente te conté y puedas contestarte de manera concisa cuanto tiempo pasas detrás de una pantalla. Aunque a mi tiempo hacía falta agregar el tiempo que pasaba haciendo tarea, viendo series o películas y ese otro tipo de cosas donde mi celular no tenía la estadística, pero ciertamente me dio un ligero índice de donde estaba pasando la mayor parte de mi día, más bien de donde estaba pasando más de la mitad de mi vida.
Decidí entonces hacer un cambio pues no podía seguir bajo la luz de la pantalla que estaba apagando la luz de mis ideas. Entonces te relatare dos pequeños consejos que me ayudaron a apagar la luz de las pantallas y encender la luz de la vida.
Primero, establece un margen y de diciplinado. Al darme cuenta del excesivo tiempo que pasaba dentro de las redes sociales decidí pasar solamente 40 minutos de mi día en ellas. Honestamente solo fue difícil el primer día, pues quizá el impacto me había hecho estar consiente y por ello buscar con fuerza una salida de ese circulo vicioso. Paso esa primera semana y me di cuenta que 40 minutos era mucho y di un gran salto a 15 minutos por día. Ese es mi promedio diario ahora, pues me di cuenta que no hacía falta más que 15 minutos de redes sociales, que en lo personal cada día me empiezan a disgustar un poco más.
Establecer un límite de tiempo para mis redes sociales, me hizo comprender que tenía que establecer un límite de tiempo para muchas cosas más en mis días y lo hice, de modo que gracias a ese cambio ahora administro mejor, no solo mi uso de los dispositivos, sino mi uso en general del tiempo, designando un límite adecuado para cada actividad en mi día a día, pues como toda buena historia, las cosas deben tener un inicio y un final.
Segundo, ten un propósito y optimizaras. Imagina que estas en una gran ciudad desconocida, tienes un mapa, pero no sabes a donde quieres llegar, de modo que el mapa entonces servirá de poco y solo andarás de aquí para allá sin cesar. Con el tiempo pasa básicamente lo mismo. Si no sabemos en qué lo vamos a usar, lo desperdiciaremos. Por ello te recomiendo pensar ¿Con que fin utilizare mi dispositivo móvil, o mis redes sociales? ¿Con que propósito hare lo que tengo que hacer hoy? Y mira si hacen estas preguntas las diferencias.
Al final todas estas acciones nos llevan a vivir consientes, a poder estar más conectados con nosotros mismos, nos elevan el pensamiento a planos que antes estaban enredados en las redes sociales. Pasaras de ver las vidas a vivir tu vida, pues la vida es un lienzo único y hermoso sobre el cual pintamos una historia, una historia tan particular y hermosa como lo es cada ser humano. Por eso mismo te invito hoy a que examines si deseas o no, vivir fuera de la pantalla.
Me gustaría saber qué opinas, de modo que siempre son bienvenidos tus comentarios, pues hasta ahora me han motivado mucho a seguir escribiendo. Sin más, nos leemos a la próxima.
Hace algunos meses atrás pude meditar cómo y en qué usaba mi tiempo en el celular. Incluso pensaba que era una necesidad despertarme, comer, dormir con el. Poco a poco fuí disminuyendo el tiempo pues vi que me sumergía en una dependencia al celular.
ResponderEliminarCuán importante es ser honestos con nosotros mismos y decirnos que no lo estamos haciendo tan bien. Estoy encaminada en mi próxima rutina donde confío que será de provecho para mí individualmente así como otras esferas de mi vida.
Me inspira tu post, esperaré el siguiente.
♡
¡Qué motivador! sigue así, al principio es complejo pero lo difícil es no regresar con el paso de los días a donde estábamos antes, se constante y siempre te acompañará ese aire vigorizante cada día.
EliminarQue buen reflexión, creí que todo deberíamos leerlo.
ResponderEliminarHarías bien recomendando y compartiendo con tus amigos el contenido. Me alegra que te haya gustado.
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